Esta vez la solución no sería sencilla y mi mente no podía pensar con claridad, mis sentidos se agudizaban y escuchaba las voces de las otras chicas en la casa, el sonido del perro en el primer piso, la señora lavando la ropa, las bocanadas de humo saliendo de la boca del vecino de enfrente, todo daba vueltas y estaba a punto de explotar, tirado en el piso con el arma en la mano desesperado solo quería terminar mi sufrimiento y fue en ese momento cuando vi el garrafón de agua purificada en el piso, dispuesto para el consumo de la inquilina de ese cuarto pero oculto a la vista de este visitante por una pila de ropa femenina recién lavada, en un instante había encontrado una solución a todos mis problemas, ¿No se enojará por usar su garrafón?, -Al diablo, le compraré 10 más, que va, una pipa completa, ahora mismo necesito éste para evitar una desgracia-, me levanté de un solo movimiento con una mano tomé la tapa del agua purificada (no por mucho tiempo) pero mis esfuerzos eran inútiles eran necesarias dos manos para ese trabajo, pero mi otra mano está cumpliendo con otra función igual de importante en ese momento, -piensa, piensa, piensa- con la boca, con los pies, con un hacha no me importa con qué pero tengo que retirar esta maldita tapa.

No tengo idea de cuánto tiempo ha pasado, pero estoy seguro que al menos dos horas he sufrido por no poder ir libremente al baño y mi única salida era obstaculizada por una tapa de plástico de presión en un garrafón de agua purificada, habiendo hecho el mayor esfuerzo que podía recordar arranque la tapa con mi mano y mis dientes, estaba a escasos segundos de terminar con mi sufrimiento la felicidad era tanta por un hecho tan común como corriente y justo cuando iba a consumar mi desesperado plan, el sonido de la puerta principal me interrumpe nuevamente, ¿será ella? pero ¿En qué me puede ayudar ella ahora? Y mientras tenía estos pensamientos la voz de un hombre mayor se escuchaba en la sala de la casa preguntando por su hija, quien era para mi desgracia la culpable de mi actual predicamento.
Como si de una serie de televisión se tratase vi un reloj aparecer en la esquina de la escena que ahora protagonizaba y marcaba 10 segundos, tiempo que calculé tardaría en entrar por la puerta mi tercer gran problema de la mañana, -¡¿Dónde me escondo?!- pensé con el corazón en la mano y la otra igualmente ocupada, debajo de la cama no cabía y el closet era la única opción que parecía viable, me dispuse a entrar en el closet no sin antes empujar dentro el garrafón (No te me vas a salvar), justo cuando cerré el closet escuche la puerta abrirse, sin prisa, sin desesperación, todos sus movimientos fueron tranquilos y despreocupados, después de todo no creo que esperase ver a una de las conquistas de su nenita, desnudo y despurificando el agua para tomar. Así fue como solo y en silencio, pero aún con el dolor de la necesidad esperé que este nuevo contratiempo no decidiera esperar dentro del cuarto, no sé cuánto tiempo fue pero a mí me pareció una eternidad, abandonó el cuarto sin decir palabra, justo cuando pensé que todo iba a mejorar, escuché al señor preguntar por el garrafón de su hija, las otras dos inquilinas decían ignorar su paradero, solo comentaron que ella había salido a lavar una ropa –Mi ropa, eso fue lo que paso–.
Desnudo, con el martirio de mi vejiga, escondido en el closet y sin saber que sucedía afuera casi había olvidado mi solución hasta que el silencio se apodero del departamento, de pronto se escucharon unas llaves y el sonido de dos personas abandonando el departamento lo cual significaba que me encontraba solo y no había duda de eso, habían dado varias vueltas a las llaves y ahora no se escuchaba nada; Ahora podía ejecutar mi plan pero ya no era necesario ya podía salir desnudo ir al baño y terminar con mi sufrimiento, tarde más en pensarlo que en hacerlo y mientras sentía como el alma me regresaba al cuerpo que ahora descargaba sin haber profanado la moral, el florero o el agua bendita creí que ya nada podía salir mal, hasta que escuche abrirse la puerta principal.
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