sábado, 1 de agosto de 2009

Recuerdos Humedos 7/7 (Conclusión)

Lo primero era salir de donde estaba, ya que mi suerte no sería eterna y si no hacía algo en ese mismo instante me arrepentiría más adelante. Salir del cuarto fue lo más fácil, forzar la puerta fue cosa distinta, la maldita puerta no se abría y cada segundo contaba. El sonido metálico del pasador de la puerta me indico que mis intentos habían resultado, entre al cuarto rápidamente y por primera vez en ese día me sentí realmente aliviado.

Veinte minutos pasaron, cuando escuche entrar por la puerta a la chica que había secuestrado mi ropa, cuando entró al cuarto tenía una tinaja en las manos donde adivine estaba mi ropa – Te lavé tu ropa mi amor–, si, ya me di cuenta, pensé sarcásticamente, pero no iba a contarle mis desventuras en su ausencia no creo que la parte en que me encontraba debajo de la cama de su compañera de casa fuera a resultarle muy agradable, así que me limité a vestirme con mi atuendo con aroma a suavizante y me marche inmediatamente. Estaba despidiéndome en la puerta cuando su padre apareció y tras una breve y seca presentación preguntó a su hija el paradero del garrafón a lo cual respondí inocentemente – Esta dentro del armario– y un silencio se hizo presente, ahora si mi suerte me había pasado la factura que tanto había evitado.

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